Hace 17 años, 14 horas y 22 segundos, una niña en el patio de su casa jugaba con las últimas barbies que le quedaban.
Dentro del desorden de juguetes elegía cuidadosamente los implementos que utilizaría, la pequeña silla amarilla de su hermana menor sería el túnel por donde pasarían sus muñecas, bolsas plásticas del supermercado las llena con peluches para darles consistencia para imitar las montañas. Busca todos los accesorios de las barbies que le puedan servir para la excursión.
Encuentra un peine de la muñeca, trata de guardarlo en la proporcionada mochila de esta, rayos! sobresale... parece raqueta de tenis en su diminuta espalda, y se imagina como seria tener uno así en la vida real, apenas lo podría sostener!. Decide que ese peine no es para su amiguita, es para ella. Y trate de desenredar los rizos de su melena oscura, que en nada se parecen a la lisa cabellera de la barbie camp.
Saca de un baúl con motivos infantiles unas palmeras de plástico, las que no son suficientes para el escenario que desea montar. No es su falta de imaginación, es el verdor artificial que tienen, una cosa es la imaginación con el plástico por montones de los juguetes, otra cosa competir con las plantas que estaban a su al rededor, así que traslada los maceteros, saca tierra de hojas y la esparce por montones, desentierra piedras, busca madera etc.
Mientas llena de agua una tetera, para hacer una laguna. Piensa en lo que estará haciendo en el futuro. Surgiendole una serie de preguntas. En estos precisos minutos qué estarán haciendo las personas que conoceré de grande? estarán jugando igual que yo? Cómo seré?
Creo que es momento de responder esas preguntas. Las cosas no han cambiado mucho, sigo jugando, y preguntándome cosas. Veo a la gente que me rodea, conozco en parte su infancia, y es asombroso donde estaban y lo que hacían. Me gustaría responderle a esa niña sólo algunas cosas para acrecentar su imaginación.
Sigo teniendo un mejor entendimiento con los niños, trata en el futuro de comprender más a los adultos que se resisten a recordar su niño interno, o fingelo si te resulta mejor, aunque se que no podrías.
Tu pelo cambio, lo lamentarás. Después de odiar los rizos, querrás volver a tenerlos naturalmente.
Las historias que creaste en los juegos entre muñecas, las vivirás! ocurrirán otras que parecerán tele series, de esas historias que no gustan mucho. Pero te levantarás siempre.